"No estalla como las bombas, ni suena como los tiros. Como el hambre, mata callando. Como el hambre, mata a los callados: a los que viven condenados al silencio y mueren condenados al olvido" -Eduardo Galleano-

Escondido debajo del complicado nombre de Tripanosomiasis americana y entre los ladrillos de tierra y paja, el mal de chagas-mazza sigue matando silenciosamente alrededor de 43000 personas cada año en latino América, y eso, en toda impunidad. La vinchuca que lo transmite de pobre en pobre no que tiene huir de la INTERPOL ni de los Tribunales Penales Internacionales ni de ejércitos, tanques y bombarderos, pues viaja sin pasaporte, de casa en casa, sin fronteras ni complicaciones.Logra robar en las casas de los que no tienen nada que robar, excepto sus vidas. Su tranquilidad para desarrollarse y expandirse resida en el hecho de que su "nido de mercado" se localiza en los que no interesan a casi nadie.

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