Hazte gas..

Las cifras de millonarias ganancias provenientes del bendito gas fluyen cada vez de la boca de Presidente y ministros, frente a campesinos o vecinos de zonas marínales que escuchan las promesa de bienestar y se dejan llevar por el suave murmullo de esos lejanos billetes. Se habla de ser Suiza, de parecerse al hermano país petrolero venezolano, de caminos, de inversiones y dignidad, de recuperación de los recursos naturales nacionales, de liberación, felicidad y tantas cosas más. Las cifras fluyen tan bien en los discursos que por un rato la audiencia se olvida de que pasaron ya días persiguiendo algo de gas con qué calentar la comida… Pero frente a tanto poder de convencimiento, a esas cifras que nunca mienten, la realidad sólo tiene que ser errada. Mientras tanto, vecinos acechan la planta engarrafadora de senkata en El Alto, y algunos camiones se lanzan para hacer su gira por los barrios de La Paz. Una doña sentada sobre su garrafa vacía, una de las tantas que bloquean la avenida cerca de la estación de ferrocarriles, se pregunta si, tal como lo dicen los políticos, el gas es una bendición…Pues en este vals amarillo diario, esta realidad en la cual no hay sumas millonarias sino escasos alimentos que cocinar, son las coloridas garrafitas metálicas que llevan el baile…

Christian Lombardi