Durante el festejo del año nuevo aymara 5514, arriba de un cerro dominando a la región de Curahuara de Carangas a unos 200 kms de La Paz, campesinos de toda la región se reunierón para celebrar el solsticio de invierno. En esta ocasión dos llamas fueon sacrificadas en ofrenda a la tierra-madre ("pachamama") luego de que cada campesino participante haya agradecido y despedido con un beso de adios a los animales y recibido los primeros rayos del sol de este nuevo ciclo agrícola.