Producto del sincretismo entre tradiciones andinas y religión católica, la fiesta de las “ñatitas” (calaveras), anteriormente clandestina, se desarrolla libremente hace unos pocos años en el Cementerio General de La Paz.

Cada 8 de noviembre, centenares de personas de las clases más desfavorecidas de la ciudad se apresuran entre risas y devoción, cráneo en manos, para escuchar una de las tres misas celebradas en esa ocasión y lanzarse sobre el altar a la hora de la bendición...

 

 

 

 

 

 

 

 

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Galerías / Las calaveras se van de parranda
Foto Lombardi / Para Bloomberg News ©