Familias enteras de campesinos pobres migran en Todos Santos a las ciudades para ganarse raciones de panes y comida a cambio de oraciones. El Cementerio General de La Paz, es el centro donde rezos y cantos recuerdan a los familiares que murieron y que siguen en los recuerdos. Mientras el primero de noviembre , en el área rural paceña, en la ciudad de El Alto, en las zonas marginales y otros barios del caso urbano central de la sede de gobierno, se espera a mediodía la llagada de los ajayus (almas) desde los nevados altos donde conviven con los achachilas.Para los denominados “cristianos” los muertos ya no regresan y la convocatoria a los difuntos es una herejía contra Dios, mientras lo católicos prefieren mezclar la religión con costumbre y ponen las “mesas” para recibir a los que ya partieron.