
En 2006 se recordó el 514 aniversario de la llegada de los españoles al continente "Américano". En La Paz como en otras capitales buen número de organizaciones indígenas recuerdan ese día con tristeza, otros con resentimiento y algunos con bronca. Pero la mayoría de ellos concuerdan en que quizas sea tiempo de dejar atrás este "pasado-pisado" y de una buena vez retomar las riendas del poder en sus propias tierras y las de sus ancestros.
De un otro lado, el turista de paso que pueda sentir la aversión hacia lo que representa, puede pensar algo como:"¡pero yo no les hice nada!" y tendrá , según yo, toda la razón, pues no importa de donde uno viene sino adonde va...y lo que hace en el camino...
En este marco, la revalorización de lo "indígena", "autóctono" y "originario" sirve de trampolín de autoafirmación, de exorcismo de un pasado de exclavitud y sincretismo estrechadamente ligados a la sobrevivencia. Son un especie de impulso para ver si pese a todos esos siglos se pueda construir algo nuevo conectado con las percepciones y probable sabiduría "ancestral". Sería como buscar un camino alterno entre dos extremos: el rechazo puro y duro y la absorbsion completa. Pues debajo del poncho colorido sigue presente la vestimenta occidentalizada y de esa mezcla, algo menos "exótico" por cierto, más real, quizas logre nacer, un indivíduo decidido a abandonar la peor exclavitud, la que viene de adentro...