El 24 de Enero y por dos semanas más o menos se festeja en La Paz una fiesta que se llama "La fiesta de Alasitas". Es una feria como cualquier otra donde se puede comprar artesanías, comida, bollería, herramientas de trabajo, etc. con la única pequeña diferencia que todo es en miniatura. Ollitas como un dedal, picos del tamaño de la falange de un dedo, casas del tamaño de un zapato, coches como un gato pequeño. Se pueden comprar paquetes de billetes miniatura: 100 billetes de 100 euros, 200 de 500, a precios ridículos. Es la fiesta de la abundancia, en esa fiesta todos somos ricos y podemos comprar lo que más deseamos. Si queremos un coche lo compramos, si queremos una casa hay varios modelos, si queremos irnos de viaje nos compramos un pasaporte, si queremos salir de la universidad nos compramos un título de diez centímetros de ancho. También se pueden comprar panes del tamaño de una moneda de dos euros, hamburguesas como un huevo. Esos días todos los bienes materiales están al alcance de todas las manos.Y dominando sobre ese mundo de abundancia en miniatura está él: Se llama Ekeko o Ekhekho. Que otra apariencia podía tener el dios de la abundancia: Es gordo, amplio en carnes, con las mejillas coloradas y una sonrisa amplia. Va vestido en una cruza extraña entre hombre de ciudad y hombre de campo. Lleva sombrero y corbata y un amplio “poncho". Sobre este le cuelgan billetes, comida, herramientas, regalos. Son esas las maravillas que trae a la fiesta. Su gordura y su sonrisa son la abundancia. En sus orígenes era más abundante aun porque tenía una polla gigantesca y erguida y una jiba en la espalda. Abundancia en carnes y en amores.

¿Cómo nació el singular personaje?. Las historias son variadas, unos dicen que fue Una divinidad menor aymara y otras teorías similares, otros que fue el que salvó al gobernador de La Paz en un sitio que duró varios meses. (El texto es empalagoso y sobrecargado pero bueno, es lo que hay). Su figura está moldeada en similitud con un vendedor inkaiko de plata: también un pequeño y característico personaje que ofrecía su mercancía prendida en el cuerpo. Y la fiesta está establecida oficialmente el 24 de enero por un gobernador paceño de apelllido Segurola allá por el XVIII. Lo que si importa es que es el dios de la abundancia, tanto material como sexual. Por lo que también es la divinidad de la fertilidad y de la felicidad.

Lo que importa entonces es la fiesta en sí. La celebración donde uno se pierde en un mundo de fantasía. Como dice un cantante boliviano Bolivia no neceista una isla de la fantasía, para eso tiene “Las Alasitas.

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Foto Lombardi / Para Bloomberg News Pictures ©
Galerías / Alasitas 2007