
Bolivia/ (fuente: La Nación) En una controvertida iniciativa, que amenaza con dividir aún más la fragmentada Bolivia, la Asamblea Constituyente aprobó el proyecto de nueva carta magna del presidente Evo Morales, en ausencia del principal partido de oposición, que calificó todo el proceso de "ilegal".
Cinco de las nueve regiones del país llamaron a la "desobediencia civil" y advirtieron que no reconocerán la nueva Constitución, que deberá ser ratificada en un referéndum, que probablemente se celebrará en septiembre próximo.
Esta carta magna, con la que Morales aspira a "refundar" Bolivia, otorga más poder a los indígenas -que representan el 62 por ciento de la población del país-, establece un fuerte control estatal sobre la economía y permite la reelección consecutiva del presidente por una sola vez.
Si la reforma es aprobada en la consulta popular, Morales, que asumió en enero de 2006, podría tener la posibilidad de gobernar hasta 2018, en dos nuevos períodos de cinco años cada uno .