Atrae a turistas deseosos de fumarla para ver si les hace algún efecto, narcos que la usan para fabricar sulfato base y chlorydrato de cocaína que sí, esta vez, hace efecto. Se la encuentra en el fondo de las minas, en el campo, entre pobres que la usan como sustituto alimenticio, más ricos que la "p'ilchean" (mastican) mientras estan de farra, pues es "en la onda" y más ricos aún que se hechan sus derivados illegales en la nariz. Los yatiris la usan para leer la suerte, los curanderos para sanar enfermedades, turistas para el mal de altura, y los aspirantes revolucionarios la toman como útil símbolo. Cosechada, masticada, pisada, escupida o quemada, la hoja de coca sólo tiene defensores y enemigos, pues casi nadie le es indiferente.

"Sagrada" para unos, "maldita" para otros, la hoja de coca es como un arma, una herramienta, un mito. como arma decide de procesos millonarios de ayuda internacional y fabrica plusvalias desmesuradas para los traficantes de todo el mundo. Como herramienta corta el hambre, la pena y el cansancio y hasta ayuda a ver el futuro. Y como mito, desgarra litros de litros de tinta y libros, revueltas y represiones, apoya o tumba gobiernos. Pero como toda heramienta, como un simple martillo o una ecoba, depende del uso que se le da...

Galerías / Coca viene, coca va,