
¡Maldición!, me olvidé las baterías de la cámara.
Media vuelta en taxi. Pasan los minutos, interminables.
Ahora voy corriendo. Me quiero morir de la bronca: ya son las 09.30 y los awichas están en pleno preparativo para la boda.
Sumando sus edades son como 160 años de buenos y malos momentos, hijos y nietos y hoy determinaron reírse en las caras de los que piensan de que esas cosas no se hacen. Son dos abuelitos del barrio periférico y lejano de Pampahasi, quienes viven en un pequeño centro comunitario. Se conocieron apenas unos días, pero Cupido, un poco arrugado, les lanzó el flechazo. No tienen plata, ni muchos años teñidos de esperanzas, pero les vale, hoy se van a casar y punto. Algunos viejitos del centro los aplauden y se ríen a carcajadas de esas bromitas del destino. Otros los reprueban con la mirada, murmuran en voz baja: –Esos dos están locos…tan viejos ya…