
Agua para los buitres
Trinidad, capital del departamento amazónico del Beni esta amenazada por las aguas. El fenómeno climático de "El Niño", con intensas precipitaciones, ha dejado en Bolivia desde diciembre pasado 35 personas muertas, seis desaparecidas y unos 350.000 damnificados, de los cuales 86.000 están en la región de el Beni. Las aguas están contaminadas y males tales como el dengue , dengue hemorrágico, malaria, y fiebre amarilla rondan entre las carpas de los refugiados. Los buitres dan vueltas entre las nubes para encontrar alguna carroña flotando por ahí. En la ciudad, con mi cámara, me siento como otro buitre dando vueltas para nutrirme de algún rostro o escena dramática. Avanzo entre las carpas, disparo a veces unos cuantos "clichés" bien estereotipados, con gusto rancio a desgracia ajena, luego me pregunto que más podría hacer. Hay una carpa que se ve solitaria entre dos barrios inundados, el cielo y el agua se la comen, el sol la aplasta. Sólo me falta esperar a que alguien pase. Enciendo un cigarrillo y me siento para esperar. Pasan varios minutos y un perro. Escucho a unos niños jugar un poco mas lejos, quisiera ir pero prefiero quedar plantonenando en ese lugar. La probabilidad de que vengan a jugar aquÌ es escasa pero existe. Esperar entonces. Y llega la niña, saltando con su capa improvisada, una tela sacada de su madre, me arrodillo y enfoco. Disparo, flash a ras del piso, ella me mira, me sonríe y me dice:"sacadme " y salta una y otra vez. Yo, feliz, disparo de la misma forma. Es obvio que lo hace para mí, para verse luego en la pantalla de la cámara y reírse,

Si yo lo provoqué? Pues si, claro, mi sola presencia con la cámara bastó para ello, lo que ayudó es de que no se asustó sino que se entregó al juego y me dejo libre de culpa de escenificar las tomas. Luego llegan los hermanos y primos que me muestran como se paran de manos o se pelean como los power rangers, también para verse en la pantallita y reírse los unos de los otros. Me llevan finalmente hasta su carpa y hablo con su padre, de todo un poco. Podría aprovechar para sacar sus condiciones de vida precarias, pero dejo mi cámara colgando en mi cuello, ¿pues qué? ¿Tratar de arrancar unas lagrimas más?, ¿Tomar otro Angulo dramático? Prefiero quedarme con las risas anteriores de los nenes, convencido de que pese a las desgracias, mientras los hijos sepan alegrarse, esos motores de la vida familiar, el optimismo seguir en pie, empujando a los padres a no rendirse ni entregarse a los llantos de las cuales las cámaras son ávidas consumidores. Mientras tanto, en las estancias, el ganado se ahoga en medio de los pastizales pudriéndose, buscando en vano un lugar adonde descansar. Algunos animales con suerte encuentran pequeñas lomas en el monte. Pero de una ración diaria de pasto de mas de 30 kilos por cabeza a unas cuantas ramas o pedazos de coraza de árboles, la dieta forzada manda a los sobrevivientes del agua hacia la muerte. Una vaca no se decide aun a abandonar la cercanía del cuerpo sin vida de su becerro, mismo que un chancho aprovecha para despedazar. Unos metros mas lejos, un venado exhausto se dejo caer entre los arbustos...
